El Colegio San Felipe Neri de Cádiz ha celebrado el IV Encuentro de Educación, un espacio concebido para encontrarse, dialogar y reflexionar sobre el presente y el futuro de la educación bajo el lema “La educación nos une”.
La inauguración contó con la intervención de Leo Farache, encargado de la presentación y coordinación del evento, quien dio la bienvenida recordando el lema del encuentro como una invitación a transformar la educación desde la unión de toda la sociedad educativa.
Belén Blanco, responsable del área pedagógica de la Red de Colegios Marainistas de España y madre de familia, puso el acento en la alianza familia-escuela. Señaló que muchos retos educativos encuentran respuesta cuando se afrontan desde la coherencia y el diálogo; la directora del centro, Virginia Roquette, subrayó la necesidad de crear espacios de encuentro entre educadores y familias para caminar en la misma dirección. Recordó que educar también es mantener viva la esperanza en las posibilidades de cada alumno; Maite Ortiz, presidenta de la Fundación SM, abordó los retos actuales de la educación y centró su intervención en la equidad, el desarrollo y las “escuelas que cuidan”. Expuso que la tecnología nunca sustituye el valor humano de la educación.
En el turno de representantes institucionales José Ángel Aparicio, delegado de Educación de la Junta de Andalucía y antiguo alumno de colegios marianistas, afirmó que educar es mucho más que transmitir conocimientos, ya que supone transformar y compartir experiencias. Apostó por una educación equitativa, inclusiva y profundamente humana; y el alcalde de Cádiz, Bruno García, cerró la inauguración destacando la importancia de la educación para la ciudad y el valor de centros como San Felipe Neri, animando a seguir aprendiendo y creciendo juntos.
Tras el acto inaugural se desarrolló la ponencia ‘Sorprendizaje’, a cargo de Ramón Barrera, formador y conferenciante educativo impulsor de un aprendizaje motivador y significativo. Durante su intervención recordó que aprender no es solo estudiar, sino comprender, emprender, desprender y sorprender. Expuso que en un mundo hiperconectado existe más información que nunca, pero que el valor reside en el conocimiento. Introdujo además el concepto de “exteligencia”, definida como la capacidad de aprender con otros y gracias a otros, al considerar que la inteligencia también es compartida.
A partir de esa idea, planteó cuatro ejes para el aprendizaje: empatía, entendida como participar afectivamente en la realidad de los demás; emprender, elegir, atreverse y crear; desprender, dejar atrás prejuicios y asumir que aprender requiere tiempo; y sorprender, despertar la emoción que impulsa el aprendizaje. También señaló que el talento es la suma de arte, capacidad, actitud, voluntad y contexto. Cerró su intervención con un mensaje inspirado en Gloria Fuertes: “Lo primero la bondad, lo segundo el talento… ¡y aquí termina el cuento!”.
La conferencia ‘Cuando todo parece demasiado (gestión emocional)’ fue impartida por Susana Brescia García, neuropsicóloga, formadora y divulgadora educativa especializada en educación emocional. Invitó a mirar la educación desde la gestión emocional y recordó que educar es una de las experiencias más bonitas, pero también una de las más exigentes emocionalmente. Expuso que detrás de cada comportamiento hay emociones y necesidades ocultas, y que antes de recuperar la calma los niños necesitan sentirse seguros. Subrayó la necesidad de contar con adultos que sepan escuchar, acompañar y sostener; y compartió estrategias de regulación emocional aplicables al día a día educativo: nombrar lo que se siente, regular antes de educar y entender que reparar educa más que la perfección. Recordó que primero se regula y después se educa, y que la gestión emocional comienza en el adulto.
La intervención ‘Educación en positivo’ estuvo a cargo de Diana Jiménez, psicóloga, psicoterapeuta. Invitó a reflexionar sobre el significado de educar en positivo en una sociedad cuyo futuro aún no se conoce, pero en la que consideró que serán necesarias capacidades como el pensamiento crítico y la regulación emocional. Diana puso el foco en el desarrollo cerebral y recordó que la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos y la toma de decisiones, continúa desarrollándose durante años, por lo que muchas conductas están relacionadas con el proceso evolutivo. Señaló que educar implica un cambio de paradigma respecto a modelos anteriores centrados en obedecer, repetir y memorizar, frente a un enfoque que prioriza pensar, decidir, cooperar y sentir. Afirmó además que “Hay que educar en positivo, pero con criterio, sin perder el norte”.
Durante su intervención recordó las palabras de José Antonio Fernández Bravo, quien invita a mirar la educación desde el cerebro del que aprende. Indicó que el aprendizaje necesita conexión antes que corrección y que si primero llega la emoción, después llega la razón. Entre las propuestas expuestas para educar en positivo enumeró fomentar la pertenencia, combinar amabilidad y firmeza, pensar a largo plazo, enseñar habilidades para la vida y capacitar a los alumnos.
La clausura corrió a cargo del administrador del colegio, Agustín Merello, quien trasladó su agradecimiento por las colaboraciones de Fundación SM, Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Cádiz, Hospital HLA La Salud, Serunion y Btravel.


